¿Cómo surgió la creación de mi método DST- Danza Sensual Terapéutica?

Para poder conocer más la esencia de mi método, considero oportuno ofrecerte algunos datos sobre mi vida y compartir contigo parte de mí y mi historia. Alla vamos:
Soy enfermera de profesión y hace unos diez años sentí que mi camino en la enfermería había concluido. Mi intuición me recomendaba unir el lado creativo y artístico -siempre me apasionó bailar– al estrictamente profesional, porque sólo así podría perfeccionarse. Algo me decía que únicamente así podría llegar a sentirme realmente motivada e ilusionada. Hoy en día me atrevo a decir que mi intuición en aquel momento no andaba desencaminada.
No obstante he de decir que siempre estaré en deuda con la enfermería. Fue ella la que me permitió realizar múltiples terapias de desarrollo personal que sirvieron para avanzar en mi propio autoconocimiento y llegar a ser la persona que ahora mismo soyPero igual o aún más importante es que me sirvió también como plataforma desde la que abordar la problemática de los pacientes de un modo mucho más completo, tratando a la persona como un todo, no centrándome sólo en los aspectos o dolencias puramente físicos.
Confieso que ejerciendo aquella profesión viví experiencias absolutamente sorprendentes y maravillosas que, si me permites, compartiré contigo en este blogLo que en resumidas cuentas me quedó claro entonces, es que existían múltiples esferas de conocimiento y experiencias que aguardaban ser descubiertas y vividas por mí. Desde entonces no he dejado de formarme, de indagar y de aprender. Os aseguro que ha sido -y sigue siendo- un viaje apasionante


La fusión con la danza llegó a raíz de un curso de Striptease que realicé años atrásSe me presentó por casualidad y como me pareció un curso de lo más original, no dudé en regalármelo por mi cumpleaños

 
Yo aún no lo sabía, pero aquel taller acabaría por brindarme la oportunidad que necesitaba para avanzar en mi vida: gracias a él me vi capaz de desafiar de un plumazo todos los obstáculos que me impedían ser la mujer y la persona que realmente deseaba ser.

 Aquel fin de semana supuso la ocasión perfecta para afrontar de una vez por todas el miedo, la vergüenza, el pudor y todas las creencias falsas que arrastraba en mi interiorPor aquel entonces me planteaba cada vez más a menudo cuestiones relacionadas con la sexualidad, sobre todo aspectos que observaba mayormente desatendidos, ya fuese la sensualidad o el juego erótico.

     En ese curso hice un descubrimiento realmente fascinante: fui consciente que el cuerpo no era lo más importante cuando una mujer conseguía sentir, disfrutar, mostrarse y aceptarse tal como eraSi era capaz de trascender su propio cuerpo y penetrar desde la superficie de la piel hasta su interior más profundo, aparecía una mujer nueva, exultante y llena de poder y misterio.

 Sólo puedo decir que vivir la experiencia con el resto de mis compañeras resultó una vivencia maravillosa que me enriqueció enormemente.

     A partir de ahí mi interés se centró en indagar en ese poder femenino revelado por la danza. Entusiasmada por el descubrimiento empecé a formarme en diferentes modalidades de danzas que contenían ese poder sensual liberador, así como a combinarlas de una manera original y propia.

Una idea se iba abriendo paso en mi cabeza: un baile erótico donde primase la complicidad del que baila y del que mira, un baile que tuviese poco o nada que ver con un espectáculo de striptease al uso.

 

Cabía por supuesto el peligro de que no se entendiese bien este nuevo concepto, y de que la censura y el juicio fácil y equívoco lo rechazasen de inmediato. Pero por otro lado tenía plena confianza en que no sería así. Insisto en que lo que me rondaba por la cabeza no tenía en absoluto nada que ver con un espectáculo de striptease convencional.

Estaba segura de que sería posible enfocarlo desde un punto de vista nuevo, uno donde el striptease pudiera ser una herramienta para completar y enriquecer la vida sexual y personal.

La danza sería en definitiva el vehículo para llegar al fondo más allá de la formaCompartir en un aula este conocimiento con otras mujeres y que tuviese un poder transformador en sus vidas me pareció un reto más que obligado.


Y de este modo nació el método DST (Danza Sensual Terapéutica), un método de creación propia que aúna cuerpo y alma, que pretende llegar a un entendimiento entre nuestra esencia y nuestro ego; que pretende hacernos más libres, más seguras, crear una mirada más amable hacía nosotras mismas y despertar sin duda alguna el amor hacía nuestro ser femenino. Aceptarnos tal y como somos, sin compararnos con nadie ni pretender ser alguien que no somos.
Solo potenciando nuestro valor nos revelaremos como seres únicos e irrepetibles.
​Con amor, Gema Martín
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