¿Cistitis? ¿Qué agua bebes?

He creído importante y oportuno abordar en este post un asunto médico que me ha traído de cabeza durante la friolera de tres largos y penosos años. No es menos cierto que al final he conseguido colgarle el cartel de Happy End aunque me haya costado Dios y ayuda dar con la solución final.

El precio que he pagado por este particular via crucis no ha sido en absoluto insignificante: innumerables quebraderos de cabeza, malestar, dolor, y cómo no, una inversión en tiempo y dinero que jamás voy a recuperar.

Supongo que a la mayoría de las mujeres les es familiar una incómoda y odiosa afección llamada cistitis. Podéis imaginar que sufrirla sin interrupción a lo largo de tres años deja un poso de rabia, desesperación e impotencia del que es difícil recuperarse.

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Durante ese período puse especial hincapié en beber mucha agua para intentar erradicarla; lo que nunca pude imaginar fue que eso, lejos de mejorar la situación, la estaba empeorando. Algo tan sencillo como cambiar la calidad de ese agua consiguió poner fin a mi suplicio.
Pero antes de eso hubo una larga lista de médicos, urólogos, homeópatas, naturistas y biodescodificadores a quienes me encomendé y que no consiguieron solucionarlo.
Contar toda la historia sería largo y tedioso y no quiero aburriros tanto, tres años dan mucho de sí. Lo que puedo recordar es que comencé por la consulta de urología, consulta a la que me dirigió mi médico de familia.
Mis cistitis de repetición derivadas de relaciones sexuales le parecieron inabordables: lo único que cabía hacer era evitarlas. No sexo=no cistitis. Su diagnóstico de abstinencia hizo todo menos tranquilizarme.
Transigió, no obstante, en hacerme una ecografía para demostrarme que -contra mi criterio- todo estaba bien, y acabó recomendándome tomar antibióticos en cada relación e ingentes cantidades de arándanos rojos, cuya efectividad para erradicar la cistitis no me ha quedado en absoluto demostrada. En fin…
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Después siguieron múltiples consultas a homeópatas y naturistas, pero sus recomendaciones tampoco fueron suficientes para acabar con ella.
Como la dichosa afección me seguía como un perro fiel y no había manera de darle esquinazo, busqué una solución en la medicina ayurvédica.

La importancia del agua

Contacté con Arturo Castillo, de La Casita Bio, un chef ayurvédico, rawfood y vegano con el que de inmediato tuve una conexión muy especial. Además de recomendaciones alimentarias y de hábitos saludables, Arturo reparó en un detalle al que hasta entonces nadie le había dado importancia: poner el foco en la calidad del agua que ingería. Según él, beber mucho agua pero de baja calidad sobrecarga el riñón y lleva más residuos a la vejiga.
Como enfermera que soy, me pareció un argumento convincente y lógico, aunque hasta ese momento no consideré que podía estar ayudando a cronificar la cistitis.
Como ni siquiera el agua del grifo está exenta de elementos tóxicos, -qué decir del agua embotellada, expuesta a altas temperaturas y con restos químicos y desinfectantes-, Arturo me recomendó poner un filtro al agua del grifo como solución a mi problema; con ese sencillo gesto notaría una mejoría considerable.
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A partir de ese momento me dediqué con tesón a buscar el más idóneo entre una amplísima oferta. Lo malo era que los precios se escapaban de mi presupuesto. Fue después de mucho rebuscar cuando di con uno que se ajustaba a mi presupuesto y a mis expectativas.
Al poco de instalarlo ya noté que la cistitis remitía. Me costaba creer que la solución pasaba por algo tan sencillo como un filtro de agua sumado igualmente a un sesudo trabajo emocional asociado a esa afección.
Podéis imaginar que beber este agua purificada se ha hecho imprescindible en mi vida. Sólo lamento prescindir de ella cuando viajo, porque a los pocos días ya empiezo a notar algo de escozor. Al menos dar con la clave del problema ha supuesto para mí prácticamente un milagro: mi salud y mi vida en general ha dado un giro radical.
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Poder compartir en este blog mi hallazgo me ha parecido incuestionable. De hecho ya son varias las amigas que se han hecho eco de mi experiencia y lo han instalado en sus casas. Que sea económico en comparación con otros, un total de 268 euros incluída la instalación , y que reduzca la cal del agua, que elimine el cloro y los microorganismos sin dañar los minerales naturales que contiene, me parecen argumentos de mucho peso.
Además deja un sabor a agua pura al que ya no estábamos acostumbrados, y apenas ocupa espacio.
Su único mantenimiento una vez instalado se reduce a cambiar la carga una vez al año por un coste de 80 euros. Haced cuentas y veréis que no sale nada caro comparado con la cantidad de beneficios que aporta.
Mi filtro mágico :)

Mi filtro mágico 🙂

Me gustaría por último dejar constancia de mi agradecimiento a Juan y a Alejandro, suministradores e instaladores del filtro mágico y además encantadores y por supuesto a Arturo Castillo por su agudeza, su sencillez de trato, por el amor y el humor que pone a su cocina y, en general, por sus maravillosas recomendaciones. Gracias de corazón por todo.
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Si mi testimonio sirve para paliar esta odiosa afección en otras mujeres, así como para mejorar la calidad de sus relaciones sexuales y de su vida, me doy por satisfecha. Esto es lo que me ha movido a plasmarlo aquí. 
Estaré encantada igualmente de que aportéis y compartáis vuestras experiencias y recomendaciones. Con la ayuda de todas, la cistitis dejará de parecer un problema crónico irresoluble y podremos vivir con más plenitud nuestro día a día. 
(Si alguien quiere los contactos tanto del filtro como de Arturo Castillo, no dudéis en poneros en contacto conmigo)
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4 comentarios
  1. Rosa
    Rosa says:

    Estoy completamente de acuerdo contigo: apenas prestamos atención al agua que bebemos. Como la consumimos con los registros sanitarios correspondientes, la damos por buena; la embotellada la consideramos aún mejor. Craso error. Cuando me hablaste por primera vez de que el agua era la raíz de tu cistitis, me temblaron las piernas. Pero es que además de para combatir esa afección, me parece importantísimo la calidad del agua para mejorar nuestra salud en general. Ya sabes lo poco que tardé en que me dieras el contacto para instalarlo también en casa. Ahora voy con mi propia gua embotellada a todas partes. He notado mucha diferencia en el sabor y en el tránsito intestinal. Para mí desde luego ha sido un descubrimiento que tengo que agradeceros a ti y a Alejandro. Ahora disfruto al cien por cien de algo tan sencillo y necesario como beber agua, sabiendo que es mucho más pura y saludable. ¡Muchísimas gracias, Gema!

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  2. Beatriz Colmenarejo
    Beatriz Colmenarejo says:

    ¿Has leido el libro “La enfermedad como camino”? se puede encontrar mucha informacion sobre el origen psicosomatico, ya que NADA funcionará si no resolvemos o tomamos conciencia del origen.
    Tambien hay otro libro interesante “Cuerpo de mujer sabiduria de mujer”que como naturopata te lo recomiendo.
    A otro niveles, un mix equinacea + sello de oro tomado juntos puede ir muy bien. (cuando encuentres el origen o mientras) tengo experiencias multiples en este tema y muy positivas.
    No a todo el mundo le soluciona los arandanos, lo ponen como “fabuloso”, y discrepo, ya que una sobredosis puede dar sintomatologia de irritación (curiosamente similar a la enfermedad y es sobredosis) y además hay quien no asimila bien esos principios activos. somos un mundo… Un beso

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