BDSM o “la disciplina erótica del dulce azote” parte I

¿Te atrae la estética de inspiración bondage? ¿Te repele el BDSM como juego erótico? ¿Crees en el dolor como fuente de placer?

Castigos, ataduras, mordazas,  degradaciones,  humillaciones, ¡episodios de axfisia!… No, no me estoy refiriendo a las secuelas con las que la tenaz crisis económica  nos ha ido “castigando y azotando” -aunque la referencia no sería desatinada- , sino al BDSM.

 

Es más: comparada con aquélla, las disciplinas agrupadas bajo el acrónimo BDSM (Bondage, Disciplina, Sumisión y Masoquismo) casi parecen  una “bendición”; una experiencia  extrema vivida como un placer consensuado, amoroso; un juego, en definitiva, donde los roles se reparten entre dominadores y sumisos; donde los encuentros tienen lugar en mazmorras acondicionadas con toda clase de “pícaros juguetes”  que hacen posible -¡ayyyy!- mil y una travesuras o caprichos sadomasoquistas (esposas, antifaces, máscaras, látigos, fustas, potros, columpios… -vaya, el inquisidor medieval Torquemada se habría sentido a sus anchas -) ; donde se establecen, asimismo, reglas respetuosas en un contexto de comunicación y complicidad entre los amantes, buscando en última instancia  la liberación de las inhibiciones, el placer del abandono y del sometimiento para alcanzar el placer erótico (visto así… parece que apetece).

 


Empezaré mi  primera referencia cinematográfica de tinte sadomasoquista -aunque suave-,  con el optimista propósito que se cuela al final de la película “¡Atame!”, (1990) de Pedro Almodóvar: “RESISTIRÉ aunque los vientos de la vida soplen fuerte, RESISTIRÉ para seguir viviendo…” -ese Dúo Dinámico siempre en la brecha-.

Se trata de un acertado título que sintetiza a la perfección la complejidad del BDSM,  por cuanto el imperativo ¡Atame! expresa sobradamente la pasión, el dolor, el placer, el  deseo, la sumisión y la obediencia que se esconden bajo esas siglas.

Hoy por hoy, la estética bondage nos  asalta – gustosamente, al menos para mí-, por doquier: la exposición J.P. Gaultier.El camino hacia las estrellas, la revista Vogue en su número de diciembre de 2012, con Mario Testino inmortalizando a Rihanna y Kate Moss en sugerentes poses ; las recientes retrospectivas de Jeanloup Sieff y Helmut Newton en París, insuperables  en su sensual y bellísima mirada sobre el cuerpo femenino; las novedosas y sofisticadas tendencias en lencería de inspiración bondage protagonizada por Mónica Cruz para Agent Provocateur (me lo pido todo); la singular tienda MadRrub, que te permite enfundarte en un vestidito de látex  y derrochar  atrevimiento en la oficina (bueno, eso más adelante); y por, supuesto, la literatura erótica que ha despegado imparable a las alturas.

www.madridrubber.com www.agentprovocateur.com

 

¡TZRAF! (léase, azote), ¡SWHIP! (latigazo), ¡SHWAP! (fustigazo), ¡SKRRXR! (bofetada)… y por supuesto ¡HMMMM…! (gustillo), ¡AHHHHH! (más gustillo)… Con estas elocuentes onomatopeyas nos describe Guido Crepax en su cómic “Historia de O” (1975) algunas de las disciplinas que quedan al amparo del BDSM. Hay muchas otras “bondades” que se regalan los protagonistas en sus mazmorras: Ama VS Sumiso, o Amo VS Sumisa (no es exclusivo de ningún género).

Mencionaré algunas que parecen más propias de una siniestra cámara de tortura medieval que de un lecho amoroso (atención: abstenerse de leer personas fácilmente impresionables y adelante las más osadas) – y además,  gratis, una valoración personal-: flagelaciones (a tope con el azote, “no más de uno, por favor”); electroestimulación en zonas genitales (“no, no, eso no”), lluvia dorada (“esto parece menos agresivo”); trumpling (“que te claven  los tacones o te pisen también debe doler lo suyo”); velomancia (aplicación de cera caliente,” bueno, si es un momentito”); ugulación (“¿arañazos profundos y continuados?, uf, eso sangra seguro”); picacismo (¿disfrutar ingiriendo cosas que no están pensadas para ser ingeridas?, “pwuassshhh, qué grima”);  asfixiofila (privación de oxígeno… ¡ojo!: en el orgasmo o la petite morte hay precisamente un instante de respiración contenida, “eso ya me gusta más,  aunque prescindo del axfisiante vocablo” ). No obstante, teniendo en cuenta que los seguidores establecen sus límites de mutuo acuerdo y pactan, asimismo,  una palabra clave para su fin, la práctica no  parece denunciable a las autoridades.

Esta extrema, intensa y radical disciplina erótica ha inspirado también un extenso número de obras de arte, libros y películas: en ellas sus autores se han dejado tentar por el  misterio de explicarla, exponerla o sentirla. Decidido: esto se merece un capítulo aparte, de manera que si os apetece indagar y disfrutar un poco más…. os emplazo a un próximo artículo. Prometo que no os dolerá.  Y como regalito musical final de inspiración  sadomasoquista , los  videos de dos maestras de la provocación: Rihanna  con “S&M” y Madonna con “Erotica”. Disfrutadlo y… ¡a bailar látigo en mano!

Todo apunta y se relaciona inexorablemente con esta bella, erótica y transgresora  estética, incómoda -y no sólo por los cordajes- y atractiva a la vez. Ya lo expresó el poeta romano Catulo en el Siglo I a.C: “odi et amo”.Racionalízalo si te atreves.

Octavio Paz, que se atrevió, llegó a la siguiente conclusión: “el amor es una pasión misteriosa, hecha de opuestos, deseo y temor, ternura y celos, ferocidad y caricias”. Sobran más explicaciones. Así que, ¿por qué no aceptar la complejidad de la sexualidad -y del amor- y sus múltiples y respetuosas formas de expresión?.

¿Y tú, qué piensas?

5 comentarios
  1. Leda
    Leda says:

    Te diré cual es el verdadero amor .
    En el tren del amor no caben las mentiras. Ni el olvido . Ni las ausencias.
    Todo lo demás, aunque incomprendido sea, se puede llamar amor. Y tanto.

    En el bdsm los vínculos son reales e indescriptibles. Aquí son los instintos de las personas los que se manifiestan.
    Entonces , eso , no hay lugar para la mentira.
    Lo que sucede es la pura verdad.

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  2. Virginia G.
    Virginia G. says:

    Hasta el verano pasado que me topé por casualidad con esta web de Gema sentía que algo faltaba en mi vida, algo que me completase… Ese algo era más dosis de sensualidad, de erotismo y de sexualidad (que no sexo) en mi vida; y no era que yo no tuviera esas cosas, sino que hacía falta trabajar más en ello. Y así mi primer taller de Danza Sensual fue el de Dominación y Sumisión, taller que me hizo sentir que quería indagar más en todo eso (incluso en la literatura; es más, ahora mismo el libro que está en mi mesita de noche precisamente es “Historia de O”).

    A través de Gema y de Almudena entendí muchas cosas acerca del BDSM, lo principal, el respeto y el amor hacia la persona con la que se lleve a cabo estas prácticas sexuales (léase como si hubiera escrito “respeto” y “amor” en mayúsculas porque las dosis y los niveles que se dan de todo esto en una práctica REAL y VERDADERA de BDSM es más que alto; el respeto, aunque mucha gente no lo crea, está muy presente en estas prácticas).

    Yo aún ando muy perdida en todo esto porque es un campo muy amplio pero dispuesta a aprender y a disfrutar de todo el amor, cariño, sexo y respeto que la vida me pueda traer, sea en las formas y prácticas que sean; no pongamos barreras!!!

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    • Gema Martín
      Gema Martín says:

      ¡Qué maravilla Virginia! Me llena el corazón poder ser parte de vuestro avance hacia un cuerpo y un alma en libertad.
      Mañana seguiremos aprendiendo y disfrutando 😉

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